Náufrago
(Acrílico sobre papel, 30 x 21 cm, 2002)
El hecho de dibujar o pintar, lo percibo a menudo como un naufragio. El resultado final es arrastrado por la marea de todo el arte precedente -por la resaca de todas las obras de todos los artistas que llenan todos los museos del mundo- hasta perderse en un remolino de absurdidad infinita. Pero uno sigue mirando al horizonte, esperando algo, sin saber muy bien lo que es.
