(acrílico sobre lienzo, 50 x 100 cm, marzo de 2009)

En la cama con Chéjov
(tinta sobre papel, 21 x 29 cm, marzo 2009)
Y el mundo entero, la vida entera le parecieron a Riabóvich una broma incomprensible y absurda... Al apartar los ojos de las aguas y dirigirlos al cielo recordó de nuevo cómo el destino, en la persona de una mujer desconocida, le había acariciado casualmente; recordó los sueños y las imágenes del verano, y su vida se le antojó extraordinariamente pobre, triste y anodina...
Cuando regresó a la isba, no encontró en ella a ningún compañero. El ordenanza le informó de que todos se habían ido a "casa del general Font Riabkin", que había enviado a un emisario a caballo para invitarlos... Por un instante en el pecho de Riabóvich surgió un destello de alegría, pero éste se apresuró a apagarlo y, contrariando a su destino, como queriendo fastidiarlo, se negó a acudir a casa del general y se metió en la cama.
(fragmento final del cuento El beso, de Antón Pávlovich Chéjov)