jueves, 16 de febrero de 2017

Con el resentimiento hemos topado

 
Dos de los carteles de Alberto Guitián para el carnaval coruñés de 2017

Mi amigo y gran dibujante Alberto Guitián ha diseñado los carteles para el carnaval coruñés de este año. Entre los cuatro que ha hecho, hay uno en el que aparece una persona disfrazada de Papa, con nariz de payaso y zapatillas de andar por casa. Ahora ciertos sectores extremistas de la Iglesia se le han echado encima, aunque culpan sobre todo al actual gobierno coruñés de la Marea Atlántica. El Arzobispo de Santiago ha protestado oficialmente diciendo que hiere los sentimientos de los creyentes y la asociación ultracatólica Abogados Cristianos y el Partido Popular han exigido la retirada del cartel.
Como bien dice Alberto Guitián: Carnaval siempre ha sido una fiesta pagana. Se está sacando de contexto, como suele pasar en estos casos. Los carteles vistos en su conjunto son otra cosa. Son una serie de personajes populares del carnaval, entre los que destacan aquellos provenientes de “poderes fácticos”, como la monarquía, el aparato militar o la Iglesia. (ENLACE a la noticia)
¿Por qué no se moviliza esta parte tan radical de la Iglesia con la rapidez que lo ha hecho en esta ocasión con otros temas que parecen ser de mayor relevancia? ¿Por qué no se moviliza con la corrupción política, con los desahucios o con los casos de pederastia que aparecen en su propio seno llegando incluso en ocasiones a taparlos o acallarlos?
Uno se hace estas preguntas y resulta realmente ridículo que se movilicen por un cartel como el de Guitián. Parece obvio que este cartel no ofende a nadie, o por lo menos a nadie que no tenga ganas de sentirse ofendido. O todo esto viene a ser una excusa para atacar al gobierno de turno, o se trata de simple resentimiento convertido en deseo de venganza. Lo más probable es que se junten las dos cosas. Donde unos pocos ven una ofensa imperdonable, estoy seguro de que la mayoría de la sociedad ve algo carente de importancia. Parece que en estos tiempos de desenfrenada corrección política, lo mejor sería hacer carteles sin imagen alguna y utilizar tan solo texto para intentar que nadie se ofenda. Pero no se engañen, también utilizando carteles de diseño meramente tipográfico habría gente que se sintiese ofendida. Habría quien detestase la tipografía Helvetica, quien no pudiera ver ni por asomo la Times New Roman, quien pusiera el grito en el cielo por ver cómo se utiliza la Courier new y pidiese que se azotase en público al diseñador de turno. Tan absurdo como esto me parece la polémica del cartel del disfraz de Papa.
No, este cartel no ofende a nadie. Se trata de otra cosa. En realidad la gente que se ofende no parece saber que son sus propios pensamientos y resentimientos los que les hieren. Nada más, y nada menos.

Un retrato que le hice al gran Guitián hace algunos años.
Y pinchando aquí accederá a su página web: http://www.albertoguitian.com/


jueves, 9 de febrero de 2017

La muerte como retrovisor

Retrato de Tim Behrens

A menudo la muerte funciona como un retrovisor algo empañado. Un día recibes la noticia de la muerte de alguien a quien conociste y, de golpe y porrazo, ves como los fantasmas del pasado hacen su aparición atravesando una densa niebla que no sabes de dónde ha salido.
Eso es lo que me ha pasado al enterarme de la muerte de Tim Behrens, pintor inglés que llevaba treinta años viviendo en A Coruña y a quien traté algo en cierta época.
Tim Behrens perteneció a la llamada Escuela de Londres y fue amigo de pintores tan célebres como Francis Bacon, Lucian Freud, Michael Andrews o Frank Auerbach. Existe una fotografía en la que aparecen los cinco sentados a una mesa del restaurante Wheelers de Londres. Tim Behrens fue además retratado por Freud y Andrews. El retrato pintado por Lucian Freud se vendió en el año 2005 por seis millones de euros. El retrato realizado por Michael Andrews pertenece a la colección del museo Thyssen-Bornemisza y puede verse en la pinacoteca madrileña.
Con Tim Behrens solía encontrarme sobre todo en la taberna A Nova Pataca, regentada por José Filgueiras en la calle Huertas. Teníamos algún buen amigo en común, como el escritor y cineasta argentino José Luis Ducid. En A Nova Pataca, algunos artistas exponíamos con frecuencia nuestras pinturas. Era una época, finales de los años noventa y principios de los años dos mil, en que se vendía bien y nadie hablaba de crisis.
Recuerdo que un día Tim Behrens se interesó mucho por uno de mis cuadros y terminó comprándolo. Al día siguiente llevé otro cuadro para ponerlo en el lugar que había quedado vacío y, nada más verlo, Tim me dijo que le encantaba y que quería cambiármelo por el que había comprado el día anterior. Como era de un tamaño semejante, accedí a ello sin sobrecoste alguno, pero con el temor de que ese intercambio se repitiese cada vez que repusiese algún cuadro. Mi temor era infundado, finalmente se quedó con aquel segundo cuadro. Me pregunto ahora qué habrá sido de él.
Recuerdo que otro día comimos en El Sotano, restaurante hoy desaparecido, situado en la calle Juana de Vega y que, tal y como su nombre indicaba, se encontraba en el subsuelo y había que bajar unas escaleras para acceder a su comedor. Allí estábamos aquel mediodía Tim Behrens, la artista Diana Aitchison –mujer de Tim-, la hermana de esta –cuyo nombre he olvidado-, José Luis Ducid y mi amigo el pintor Branda. Por la tarde, tras comer con vino y tomar unas copas, caminamos con alegría por el centro de la ciudad en dirección a una galería en la que yo tenía una exposición. De pronto Tim Behrens se paró en mitad de la calle y, con una gran sonrisa, dirigiéndose a Branda y a mí, dijo: ¡Qué bien! ¡Somos pintores! Tim tendría entonces unos sesenta años y nosotros veintitantos, y el entusiasmo con que dijo aquello, un entusiasmo tan infantil como sincero, me pareció maravilloso. Quien le oyese podría pensar incluso que aquel sesentón alto, delgado y pálido era más joven que nosotros.
Otro día, con mi vida asentada ya en Bilbao, José Luis Ducid me envío una foto por sms en la que aparecía Tim Behrens con un gorro de lana cubriendo su cabeza y un parche en su ojo derecho debido a un problema ocular; parche que le acompañaría hasta el final de su vida, convirtiéndole en un personaje que parecía salido de una novela de Melville, Conrad o Stevenson. No tardé nada en hacerle un retrato a partir de aquella foto, después lo escaneé y se lo envié a Ducid. No sé si Tim llegó a verlo.
Durante los últimos diez años no he vuelto a coincidir con Tim Behrens, tenía noticias de que no se encontraba muy bien y de que bebía demasiado, cosa que siempre hizo con gran elegancia. Me dijeron que había dejado de pintar y que se dedicaba a escribir poemas un día sí y otro también en la Cafetería Calipso de la calle San Andrés.
La literatura era otra de sus grandes pasiones. La editorial Ediciones del Viento publicó dos de sus libros, Poniéndose ya el abrigo, que cuenta las peripecias de Tim y su mujer para establecerse finalmente en Galicia, y El Monumento, novela que narra la trágica historia de amor de su hermano Justin con una condesa húngara.

A menudo la muerte funciona como un retrovisor algo empañado que, al final, sin saber muy bien cómo ni por qué, termina por desempañarse dejando ver en el horizonte esos recuerdos que uno había olvidado y que parecen pertenecer a otras vidas, en otras galaxias. 

Tim Behrens, Lucian Freud, Francis Bacon, Frank Auerbach y Michael Andrews

Retrato de Tim Behrens realizado por Lucian Freud en 1963

Retrato de Tim Behrens realizado por Michael Andrews en 1962

Tim Behrens en la taverna A Nova Pataca, con José Filgueiras poniéndole un vino.

"Convalecencia" (Autorretrato de Tim Behrens)




miércoles, 21 de diciembre de 2016

El gran ojo creador


Me he reencontrado estos días con un dibujo que hice en 1996. Para ser un dibujo de hace 20 años, lo siento demasiado próximo, como si lo hubiese hecho ayer. Lo titulé “El gran ojo creador” y no puedo dejar de ver en él una especie de premonición de lo que ahora hago dibujando a ciegas con el Comando Psicográfico. Es obvio que este dibujo no lo hice a ciegas, pero fue entonces, a los 20 años, cuando empecé a dibujar a ciegas en la intimidad, y tarde unos 18 años en atreverme a hacerlo en público.
Creo ver en este dibujo ciertos ecos de Austin Osman Spare, aunque entonces aún no conocía su obra, entonces vivía obsesionado con William Blake.
-          Blake y Spare, no puedo imaginar mejores padres -me dijeron el otro día.
No hay duda de que son parte trascendental de mi genética gráfico-espiritual, dos dioses a los que rezar cuando cierro los ojos sin saber lo que encontraré en la oscuridad.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Invocaciones de fin de semana


Este fin de semana:
VIERNES 25, presentación en Bilbao del Libro de las Invocaciones
junto a Jon Bilbao, Pedro Ugarte y José Fernández de la Sota.
A las 19 h en la Librería Joker.

SÁBADO 26, fiesta de despedida del Fanzine Klof,
Abriré el acto con una sesión psicográfica
y después actuarán Los Plomos, Los Cosméticos y Pablo und Destruktion.


jueves, 24 de noviembre de 2016

El sol de Madrid


Hace unos meses, Jesús Egido, editor de Reino de Cordelia, sugirió que en la contracubierta del Libro de las Invocaciones apareciese la cita que había seleccionado el escritor Manuel Vilas. Me pareció una gran idea por lo festivo de sus palabras. Se trata de una frase de la novela Los hermanos Karamazov, de Dostoyevski:
“Mañana me mataré, pero antes de morir, venga juerga”.
Adoro los libros del Gran Vilas como los egipcios adoraban al sol.
Hace unos días, Jesús Marchamalo nos fotografió a Vilas y a mí en el centro de Madrid, bajo el sol de mediodía, con nuestras gafas de sol, no muy lejos de la Puerta del sol. Tras hacernos la foto, entramos a uno de esos bares que siempre huelen a calamares fritos y recordé que en su libro “El hundimiento” Vilas tiene un poema titulado “Madrid”. Al día siguiente, cuando regresé a Bilbao, busqué el libro y leí el poema, que termina con esta frase:
“Naciendo en miles de ciudades al mismo tiempo, como un milagro digno del sol que nos contempla”.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Retratos a lápiz

Entre las muchas cosas que hago para ganarme la vida con esto del dibujo, están los retratos a lápiz por encargo, de muy diferentes tamaños y partiendo de fotografías. Y, aunque a menudo me encargan retratar a niños, hago retratos de todo tipo de seres humanos y hasta en un par de ocasiones me han encargado retratar a un perro.
Los caminos del retrato son inescrutables, pero nunca le robo el alma al retratado.


domingo, 23 de octubre de 2016

Libro de las Invocaciones




Ya está en las librerías el Libro de las Invocaciones (Editorial Reino de Cordelia), y la edición es absolutamente maravillosa: con su tapa dura con sobrecubierta, con sus 288 páginas, con su cinta roja para marcar páginas, con sus 17 x 22 centímetros, con su bitono... 
La presentación en Madrid será el viernes 18 de noviembre a partir de las 19 h en la Librería Lé (Paseo de la Castellana, 154). Allí estaré con Pilar Adón (escritora), Andrés Ibáñez (escritor), Jesús Marchamalo (escritor y periodista) y Jesús Egido (Editor de Reino de Cordelia).

Y estos son los 131 autores que colaboran en el libro y enviaron citas de escritores muertos para que yo las ilustrase:

Pilar Adón / Antonio Altarriba / Claudia Apablaza /Fernando Aramburu / Beñat Arginzoniz / Javier Avilés / Andrés Barba / José Ángel Barrueco / Juan Bas / Ismael Belda / Sergi Bellver / Jon Bilbao / Lolita Bosch / Javier Calvo / Matías Candeira /Jorge Carrión / Sofía Castañón / Antón Castro /Mercedes Cebrián / Sergio Chejfec / Rafael Chirbes / Victoria Cirlot / Fernando Clemot / Alvaro Colomer/ Flavia Company / Mario Cuenca Sandoval / Alejandro Cuevas / Luis Alberto de Cuenca / Maite Dono / Jorge Edwards / Unai Elorriaga / Mathias Enard / Estíbaliz Espinosa / Óscar Esquivias / Iñaki Esteban / Patricia Esteban Erles / Cristina Fallarás / Laura Fernández / José Fernández de la Sota /Agustín Fernández Mallo / Eloy Fernández Porta /Juan Francisco Ferré / Rodrigo Fresán / Fernanda García Lao / Esther García Llovet / Daniel Gascón / Marcos Giralt Torrente / Ana Gorría / Juan Gracia Armendariz / Óscar Gual / José Gutiérrez Román / Salvador Gutiérrez Salvador Gutierrez Solis /Eduardo Halfon / Iván Humanes / Andrés Ibáñez /Francisco Javier Irazoki / Fernando Iwasaki /Manuel Jabois / Andrea Jeftanovic / Robert Juan-Cantavella / Colectivo Juan de Madre / Laia López Manrique / Marcelo Luján / Jesús Marchamalo / Fernando Marías / Juan Carlos Márquez / Ignacio Martínez de Pisón / Elena Medel / José Luis Melero/ Ricardo Menéndez Salmón / Sara Mesa / José María Merino / Ajo Micropoetisa / Hernán Migoya /Luna Miguel / Ana María Moix / Vicente Luis Mora /Grace Morales / Javier Moreno / Lara Moreno / Vicente Muñoz Álvarez / Juan Jacinto Muñoz Rengel / Elvira Navarro / Andrés Neuman / Gustavo Nielsen / Ángel Olgoso / Alberto Olmos / Antonio Orejudo / Antonio Ortuño / Miqui Otero / José Ovejero / Alan Pauls / Ramiro Pinilla / Román Piña /Luis Pousa Rodríguez / Roxana Popelka / Paul B. Preciado / Patricio Pron / Eva Puyó / Llucia Ramis / David Refoyo / Sofía Rhei / Francisco Rico / Blanca Riestra / Cristina Rivera Garza / Santiago Roncagliolo / Servando Rocha / Julián Rodríguez / Txani Rodríguez / Félix Romeo / Fernando Royuela / Daniel Sánchez Pardos / Care Santos / Marta Sanz / Samanta Schweblin / Germán Sierra / Óscar Sipán / Patricia de Souza / Paola Tinoco / Eloy Tizón / Pedro Ugarte / Iñaki Uriarte / Willy Uribe / Leonardo Valencia / Roberto Valencia / Enrique Vila-Matas / Manuel Vilas / Deborah Vukusic / Gabriela Wiener / Alejandro Zambra / Pedro Zarraluki


lunes, 1 de agosto de 2016

Entrevista en el suplemento Fugas de La Voz de Galicia

Tres dibujos pertenecientes al "Libro de las Invocaciones.Antología de citas y espíritus" 
que publicará la editorial Reino de Cordelia el próximo otoño.

Aquí el breve cuestionario que me hizo David Pintor para el suplemento Fugas de La Voz de Galicia:
-¿Qué es lo que más te gusta de ser ilustrador?
-Sobre todo que me dedico a lo que me gusta y hago bastante lo que me apetece.
-¿Y lo que menos?
-Que a veces no puedo hacer todo lo que me apetece.
-¿Qué encargo te gustaría recibir mañana mismo?
-Uno que fuese millonario, en el que además me dieran libertad absoluta para realizarlo.
-¿Un comentario que hayan hecho sobre tu trabajo y que te haya gustado especialmente?
-Cuando alguien dice que le resulta inquietante.
-¿Hay algo que no te guste dibujar?
-Las flores, sin ninguna duda. A las malditas flores nunca les encuentro el lado bueno.
-¿Cuál es para ti el mejor ilustrador de la historia?
-Adoro a Gustave Doré.
-¿Un ilustrador emergente al que seguirle la pista?
-Javier Jubera.
-¿Qué obra de arte salvarías de un incendio?
-In ictu oculi, de Juan de Valdés Leal.
-¿Una portada de un disco?
-The Seer del grupo estadounidense Swans.
-¿Cuál fue la causa de que te dedicases a ilustrar?
-Vengo del mundo de la pintura y, poco a poco, sin saber muy bien cómo, me vi metido en el mundo de la ilustración.
-¿Cómo sabes que una ilustración está acabada?
-Porque desaparece por completo la pulsión inicial; para mí es algo instintivo.
Enlace:

viernes, 29 de julio de 2016

Comando Psicográfico en el Festival Noroeste


COMANDO PSICOGRÁFICO actuaremos en el Festival Noroeste Estrella Galicia que se celebrará en A Coruña del 2 al 7 de agosto de 2016.
Nuestra actuación tendrá lugar en la Fundación Luis Seoane el jueves 4 de agosto a las 21.45 h.
Para ello estamos preparando un ritual excepcional, 
una nueva liturgia pagana que por un instante abrirá las puertas del Bosque que Todo lo Oculta.
No lo olvidéis: La realidad no está de vuestro lado.
Comando Psicográfico
(Tras el verano habrá nuevas sorpresas psicográficas)



viernes, 22 de julio de 2016

Reseña de "El libro de los espantos"


RESEÑA DE SERGIO SANCOR PARA www.librosyliteratura.com:
Hay páginas que sobrecogen. Te dejan tiritando, como si un escalofrío lo hubiera impregnado todo y, al terminarlas, al llegar a un punto final – que nunca lo es del todo – te hagan comprender que lo que has leído ha causado un impacto mucho mayor del que esperabas. Hay relatos que dejan huella, que convierten un paso en una especie de marca que, con el paso del tiempo, se mantiene ahí, eterna, como si de una cicatriz se tratase y la costra, el recuerdo de lo que ha sido el dolor y el momento de la herida, se quedara contigo para siempre. Hay escenarios que, quizás por corrientes, resulten más perturbadores de lo que nos gustaría reconocer, invirtiendo el significado real de lo que nos habían parecido y transformándose, a través de la lectura y la visión, en un pequeño pasaje del terror del que salimos completamente cambiados. Algo así podría traducirse de la lectura de El libro de los espantos que, a través de sus pequeños relatos y de sus dibujos, ponen al lector en una posición que no se esperaba en un principio. Porque leer, a veces, se convierte en una experiencia que va más allá de cualquier emoción conocida. Porque el espanto, el horror, el terror cotidiano, es el que hace que nuestra mente se colapse y, como en las ilustraciones que acompañan a cada uno de los textos, nuestra cara sea la única evidencia de que vivir, en ocasiones, es lo mismo que morir a cada minuto. Aunque no nos demos cuenta de ello.
He de reconocer lo siguiente: me hice con este libro por Pablo Gallo. No es que no me haya quedado encantado con los textos de Beñat Arginzoniz pero sigo la trayectoria del primero desde hace ya un tiempo y, cuando veo algún dibujo, pintura, u obra de arte que esté firmada por sus manos, yo corro a hacerme con él. La historia de mi encuentro con El libro de los espantos es la historia de una casualidad que, después de llevar unos meses en mi nueva vida, hizo que me encontrara con la publicación al pasear por una librería del centro. Y cogí el libro, y lo devoré en poco tiempo, y me vi sacudido por su irremediable mensaje de horror cotidiano, de miedo exacerbado, de relatos que son como balas disparadas a matar, de frases que dañan aunque no sea de muerte, pero que convierten al lector en un espectador más de lo que somos y dejamos de ser, a cada instante, a cada puñetero minuto de nuestra existencia. Lenguaje poético, trascendencia absurda, muerte inherente al ser humano, y un camino que nos lleva al miedo a través de los dibujos que acompañan cada uno de los textos. Eso es el resumen de lo que uno se encuentra dentro de este minúsculo libro que, en esencia, es mucho más grande que algunas de las novelas que se publican hoy en día.
Me he aficionado, últimamente, a leer relatos. O, si se quiere, a leer microrelatos. Supongo que dentro de estas elecciones está mi falta de tiempo, la necesidad de leer algo que, en una extensión corta, me permita encontrar otras voces que no había podido encontrar hasta ese momento. Y la voz de Beñat Arginzoniz es de esas que, por su extraordinario poder para captar la atención del lector, dejan en evidencia que poco importa la extensión cuando lo que se tiene que decir es de vital importancia. Pero si a todo esto se le suma la magistralidad con la que Pablo Gallo ejecuta cada pieza de arte que lleva a cabo, la combinación hace que el libro se acerque a la matrícula de honor, que la roce con sus dedos, aunque se sepa de antemano que la perfección no existe, que es un invento para crear seres indefensos. El libro de los espantos consigue atraparte en una tela de araña que no va a ser liviana, que no va a terminar contigo sonriendo al cerrar el libro. Porque el espanto, esa palabra que navega entre todos los signos de puntuación de los pequeños viajes a los que nos invitan los dos autores – cada uno en su forma y fondo -, es una sensación que todos hemos vivido, que todos hemos sentido, que nos enseñan desde que somos pequeños y que nos acompaña, como un invitado inesperado, por las aceras que a veces intentan tragarse nuestra inocencia. ¿No es de recibo que, si una publicación te deja en silencio, se diga? Esta lo ha hecho. Porque de la misma forma que el miedo sirve para que huyamos, a veces, ese mismo sentimiento sirve para que nos encontremos con genialidades que, sin esperarlo, convierten un día de mierda en la mejor de las casualidades que puedes encontrarte.

miércoles, 20 de julio de 2016

"Dibujar en la oscuridad" en el periódico 20minutos, por Óscar Esquivias



«Dibujar en la oscuridad» se abre con un prólogo, maravillosamente escrito, en el que el autor cuenta un accidente infantil que le hizo ser consciente de la fragilidad de la vista: durante un rato estuvo con los ojos cerrados, persuadido de que no iba a volver a ver. La posibilidad de la ceguera, su amor posterior por el arte de William Blake y ciertas experiencias con el LSD, le hicieron concebir un ritual que le permitiera convertirse en médium, romper las barreras de la racionalidad y comunicarse con los muertos. Así nació la primera de las «sesiones psicográficas», en las que Pablo Gallo dibuja a ciegas mientras el músico Iago Alvite ejerce de Virgilio y hace sonar músicas que le guían en su viaje por el país de la sombra. Algunos dibujos de estas sesiones son los que ilustran este libro: con mucha frecuencia aparecen desnudos femeninos (y a mí esto me parece muy conmovedor: parece decirnos que lo último que pierden los fantasmas es el deseo carnal). Aparte, «Dibujar en la oscuridad» contiene reflexiones y citas esotéricas y un catálogo de espiritistas.

El artículo completo aquí:


http://www.20minutos.es/opiniones/oscar-esquivias-dos-libros-muy-muy-raros-2774417/

Etiquetas para Estrella Galicia



Participo en la campaña del 110 aniversario de la cerveza Estrella Galicia con dos dibujos para dos etiquetas.
He retratado a los fundadores: José María Rivera y Ramón Rivera.
Somos en total 53 artistas, 110 etiquetas diferentes, 220 millones de botellas que llegarán ahora a infinidad de bares y establecimientos de alimentación de medio mundo.

viernes, 17 de junio de 2016

"Dibujar en la oscuridad" en La Voz de Galicia, por Luis Pousa


Dibujar en la oscuridad, Luis Pousa

Desde hace un par de años, el artista Pablo Gallo (A Coruña, 1975) cultiva lo que él mismo ha bautizado como sesiones psicográficas: unas performances en las que el pintor dibuja a ciegas acompañado en el escenario por Iago Alvite, que ejerce «como alquimista sonoro, creando músicas espectrales». De esas actuaciones nace ahora un pequeño tesoro titulado Dibujar en la oscuridad, un libro que publica Ediciones El Gallo de Oro donde relata las andanzas del comando psicográfico por la península y reúne una selección de ilustraciones creadas a oscuras, y en directo, ante los asiduos de locales como el Club Cronopios de Barcelona o la Librería Berbiriana y la Casa de las Naufraguitas, de A Coruña.
 El volumen constituye, según cuenta Pablo Gallo, «un manifiesto de quince puntos para dibujar a ciegas» por el que se pasean algunas de sus más queridas afinidades electivas, desde William Blake a Valle-Inclán y Oscar Wilde.
Dibujar a oscuras se completa con una segunda parte en la que el creador ofrece un Breve diccionario de artistas espiritistas, una alineación imbatible de quince personajes devorados por la vida que buscaron en el más allá las certidumbres y la inspiración que no encontraban a este lado de la realidad. Las estampas biográficas son todo un hallazgo, ya que cada uno de estos seres merecerían por sí mismos una novela entera. El autor recuerda aquí a la ocultista, médium y pionera del arte abstracto Hilma Af Klint; a la pintora, poeta, actriz y bruja Marjorie Cameron; al minero, artista y espiritista Auguste Lesage; o a la pintora australiana Rosaleen Norton, a la que juzgaron porque sus cuadros podían «depravar y corromper la moral de las personas que los ven». Pero mis ocultistas favoritos son el republicano español José Reyes Martín, industrial del tabaco y fundador del Círculo Espiritista de Granadilla de Abona, y el argentino Xul Solar, que luchó por acuñar un idioma, el neo-criollo, que fuese la lingua franca de América Latina. De él dijo Jorge Luis Borges: «Xul fue el hombre con la capacidad para la amistad más grande que he conocido».
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