jueves, 5 de mayo de 2016

Dos pinturas recientes

VIAJE A PIE (Acrílico sobre lienzo, 30 x 30 cm, 2016)



LA CONSAGRACIÓN DE LA PRIMAVERA (Acrílico sobre lienzo, 60 x 60 cm, 2016)



martes, 19 de abril de 2016

A veces la alegría esta próxima a la locura


A veces la alegría está próxima a la locura. 
Lo pienso mientras veo que he terminado un libro en el que llevaba trabajando cinco años. 
Casi no me lo creo, pero lo he terminado.

En junio de 2011, aparecieron en la revista Quimera algunos retratos de un incipiente proyecto de libro que yo había ideado. Invité a más de un centenar de escritores a que seleccionasen citas de escritores muertos, citas que después yo ilustraría. Además, se me antojó retratar a vivos y a muertos mirándose de reojo. Ahora, tras haber trabajando en ello de manera tan intermitente como demente durante estos últimos cinco años, puedo decir que ya está, que lo he terminado: 130 citas, 130 ilustraciones, 260 retratos, y un libro maravilloso que verá la luz el próximo otoño con la editorial Reino de Cordelia.
Llevará por título "Libro de las Invocaciones. Antología de citas y espíritus"

miércoles, 16 de marzo de 2016

Cuatro ilustradores frente a la tradición


Mañana, jueves 17 de marzo, participaré en una charla junto a Elena Odriozola, Iban Barrenetxea, Sara Morante y el editor Diego Moreno. 
Será a las 19:00 h en la Librería Zubieta de San Sebastián.

lunes, 7 de marzo de 2016

Ritual para clausurar una exposición

“Dibujar en la oscuridad” llegará a las librerías a partir del 21 de marzo, pero este sábado 12 estará ya disponible en el acto de clausura de mi exposición “Visiones para acólitos del trazo” en Mongolia (Aretxaga Kalea 2, Bilbao). A partir de las 20 h estaré dibujando y firmando a ciegas ejemplares del libro.


domingo, 28 de febrero de 2016

Dibujar en la oscuridad



Dentro de unos días, a principios de marzo, verá la luz mi libro "Dibujar en la oscuridad", en el que recopilo una serie de dibujos y textos sobre mis diferentes experiencias dibujando a ciegas. Todo ello basado en las Sesiones psicográficas, esa serie de performances en las que dibujo a ciegas en directo mientras se proyecta el resultado y suena la música espectral de Iago Alvite, quien escribe el epílogo del libro. 
El libro será publicado por Ediciones El Gallo de Oro. Tras su publicación los presentaremos por diferentes ciudades con sus respectivas sesiones psicográficas.


domingo, 17 de enero de 2016

Lo que la música me ha dado


Lo que la música me ha dado no me lo puede quitar nadie, nunca. Y este sábado me he enterado de la muerte del gran Oriol Perucho. Y he recordado que en los años noventa escuchaba mucho ciertos discos suyos – como el titulado “Insultó, le multaron y dejo de comer”-, junto a otros de gente como Macromassa, Pascal Comelade, Mil dolores pequeños o Corcobado y los Chatarreros de sangre y cielo, y me compraba también la revista Noise club, en la que aparecían ese tipo de músicos insólitos y audaces, y en la que descubrí a gente como Rowland S. Howard, Crime and the city solution, Lydia Lunch, Nick Cave, Foetus, Fred Frith, John Zorn… yo tendría unos 18 años cuando descubrí todo aquello y, por suerte, me volvió bastante LOCO; el descubrimiento de América me parece una enorme tontería comparado con lo que para mí significó toda esa música. Y es curioso, porque entonces no conocía a gente que escuchase a esos músicos, y pedía por correo discos y revistas, y cuando llegaban a casa me parecía estar en contacto con un universo paralelo al que solo yo tenía acceso. Y todavía hoy, cuando escucho algunos de esos discos, me asalta a veces una extraña sensación extraterrestre difícilmente explicable mediante el encadenamiento de las palabras.

lunes, 11 de enero de 2016

Un homenaje a David Bowie


Y así me fotografió mi hermano, hace ahora más de veinte años –tendría yo unos diecisiete-, con un parche en el ojo, imitando a David Bowie, que aparecía entonces en la portada de la revista Ruta 66. Y desde que descubrí su música, siempre ha estado ahí, nunca me he cansado de escuchar sus canciones, desde la adolescencia hasta ahora, pues su canción “Rock and roll suicide” fue determinante para construir mi “Manual de ruleta rusa”, y escuché esa canción suya de manera obsesiva mientras avanzaba en el libro, y le retraté sujetando una pistola para que apareciese también en una de sus páginas... y ahí seguirán, su voz, su música, sus canciones, hasta el fin de los tiempos.


miércoles, 23 de diciembre de 2015

COMANDO PSICOGRÁFICO en A Coruña


Para empezar bien el año 2016, el sábado 2 de enero estaremos presentando nuestro COMANDO PSICOGRÁFICO en A Coruña, invocando a espíritus poderosos que nos guiarán hasta el alegre túnel que separa la vida de la muerte y del que esperamos volver renovados mientras dibujamos a ciegas y creamos músicas espectrales que renovarán también los espíritus de aquellas personas que presencien nuestro fraterno ritual de conjuros hipnagógicos.
Será a las 22.00 h en Pao de toxo (Plaza de Lugo 23, Sótano).
   

martes, 22 de diciembre de 2015

SOLSTICIO

SOLSTICIO
(Acrílico sobre papel, 42 x 29 cm, 2015)

Es aconsejable observar este dibujo escuchando este tema de Kozmic Muffin:

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Dos discos iluminadoramente oscuros


Los dos vinilos que más suenan últimamente en mi estudio son: “Negra” de Raisa​ y “Vigorexia emocional” de Pablo Und Destruktion​. Dos discos enormes. Dos discos alquímicos. Dos discos iluminadoramente oscuros. (Y, gentes de Coruña, este sábado 19 de diciembre Pablo und destruktion dará uno de sus chamánicos conciertos pastorales en el Playa Club, y si yo siguiera viviendo en la ciudad que me vio nacer, no me lo perdería ni aunque me hubiesen roto las piernas media hora antes).




lunes, 19 de octubre de 2015

Nueva reseña de Manual de ruleta rusa, por Santiago García Tirado

Manual de ruleta rusa Pablo Gallo

MANUAL DE RULETA RUSA

PABLO GALLO

Aristas Martínez
8,9
110 págs.
17 €.


“Manual de ruleta rusa” es el texto cronopiano que Cortázar nos debía y que Pablo Gallo (La Coruña,1975) se ha lanzado a escribir hibridándolo con un modo de ilustración muy propio. El texto arranca con una paráfrasis del “Preámbulo” y las “Instrucciones para darle cuerda al reloj”, y continúa con un itinerario por la historia de los que en algún momento tentaron al azar jugando a la ruleta rusa. Leemos allí que fue un escritor de novelas baratas, George Surdez, el primero en usar el término “Ruleta rusa”, con el que titula un cuento suyo de 1937. Sin embargo, no fue el inventor de la moda: en la recapitulación de corte enciclopédico que trazaPablo Gallo sabemos de otros autores que abundan en que fueron los oficiales zaristas quienes efectivamente inventaron ese duelo con el azar en momentos de subidón testosterónico y bajón patriótico. Hasta aquí, los antecedentes de la moda. Todo parece que va a quedar como un ejercicio erudito incapaz de progreso cuando un giro de la obra la hace derivar en una sala de máscaras que destaca algunos de los más sonados suicidios de la historia ―no sólo ruleta rusa mediante― desde el insoslayable Romanticismo hasta el último de los excesivos conscientes, Hunter S. Thompson. La sala es grande, subyuga: hay cabezas lúcidas de escritores que no soportan la vida ―Larra, Potocki, Arguedas―, cantantes de amores tempestuosos―Wendy O. Williams, Violeta Parra―, y hay millonarias de vida desenfrenada ―Alice de Janzé―, y periodistas, gangsters, aviadoras. Cada relato aparece con su correspondiente ilustración en colores contradictorios ―”complementarios” no encajaría aquí―, pensadas como estampas que concitan la tragedia en un fotograma congelado. A cada personaje, su metáfora. Lo mejor del libro, sin embargo, está por llegar, queda un nuevo e inopinado giro: desaparece la enciclopedia, se acaba lo figurativo en las ilustraciones y entramos en una fase final ocupada por la autoficción. Sin duda es lo mejor de la obra, para lo que todo lo anterior parece no haber sido sino una introducción. Aquí el autor narra un extraño encuentro con un personaje que lo pone sobre la pista de una teoría bizarra en torno al “suicidio cuántico”. Se trata de un relato que sabe cebar la tensión hasta inocular la angustia, precisamente en una fase del libro donde ya no la esperábamos. Las ilustraciones han dejado de ser retratos, ahora son pinturas de ecos expresionistas sobre superficies circulares. Al fondo se intuye la trama de un cuaderno escolar cuadriculado; en la superficie, tonos rojizos y negruzcos que potencian un estado de desazón. Insania. El texto acaba de manera muy adecuada como un juego de ruleta rusa, sólo que no estamos seguros de si la bala final nos ha atravesado.
Hablamos de una obra que, como puede verse, es una pieza experimental a la que incomoda el traje de lo meramente literario. Incluso de lo pictórico. Propone un acercamiento a ese lado tenebroso de la existencia donde es posible fascinarse con la aniquilación, un estado antihumano nada fácil que requiere dosis de bizarría e inteligencia para tratarlo sin caer en un enfoque tremendista o naíf. Y Pablo Gallo da pruebas de que conoce esas dosis. En conclusión, “Manual de ruleta rusa” no se presenta como un calmante ni un elogio de la luz, es una incursión en los márgenes del maelstrom vital con intención puramente testimonial y estética. Si nos conmueve que el autor retrate ese miedo es porque cualquiera con cierto grado de madurez sabe de qué habla. Huizinga hablaba del juego como consustancial al hombre, y Freud de la pulsión evidente hacia el Thanatos. En la ruleta rusa ambas confluyen y Pablo Gallo ha tenido el tacto necesario para elaborar un artefacto a la altura del encuentro. Hay que tenerlo.

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